En esta fábula, Ferrán Ramón-Cortés, nos explica las cinco habilidades para una buena comunicación y lo asemeja a una travesía en velero, desde los preparativos antes de zarpar hasta la llegada a puerto.
Las cinco etapas de la comunicación son:
- Encontrar el momento adecuado para comunicarnos y dedicar el tiempo necesario para hacerlo, sin prisas, sin interrupciones y sin excusas para no posponerlo a cualquier otra actividad que no sea sumamente urgente.
- Escuchar de forma activa, con atención: Para poder comunicar, tenemos que empezar por saber escuchar para poder entender el punto de vista ajeno, para conocer y descubrir al otro. Muchas veces no escuchamos por que no nos interesa lo que nos cuentan o bien por sentirnos amenazados con lo que vamos a escuchar. Tenemos que escuchar con los cinco sentidos, tanto lo que nos dicen las palabras, como los gestos, la postura, la mirada y la expresión facial de nuestro interlocutor.
- Estar en contacto con los sentimientos: con los propios sentimientos y con los del otro; ser consciente de lo que pasa dentro de nosotros, nuestras emociones y saberlas gestionar para que no se desborden y si alguna emoción o sentimiento nos invade o nos domina, no comunicar. Ser empático, sentir lo que siente el otro para conectar con él, saber cómo actuar y poder ayudarlo.
- Aceptar sin juzgar porque juzgar nos aleja del otro y no habra comunicación si solo queremos imponer nuestro punto de vista, se trata de: "acepto lo que tu dices, siente u opinas, te entiendo, pero no lo comparto"; de esta manera vemos al otro tal y como es, aunque no me guste.
- Acompañar durante la comunicación, supone escuchar al otro a su ritmo, sin adelantarnos a sus palabras, sin aconsejar, sin prisas, sin obligar al otro a escoger lo que a tí te fue bien pero que no sirve para que el pueda encontrar sus propias respuestas. Solo así creceremos como personas y comunicaremos desde el corazón.

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